Todo el mundo escuchó alguna vez eso de “invertir en oro”. Aparece en momentos de crisis, en redes sociales, en conversaciones sobre inflación o incertidumbre. Suena lógico. Suena seguro. Suena como algo que “siempre funciona”. Pero cuando uno se detiene un segundo, empiezan las preguntas incómodas: ¿Cómo se invierte en oro?¿Para qué sirve dentro de
Invertir no empieza eligiendo una acción, un ETF o una oportunidad puntual. Empieza mucho antes. Empieza decidiendo cómo vas a tomar decisiones. El problema es que la mayoría de los inversores no se hace esa pregunta. Compra activos sueltos, suma ideas, acumula posiciones y recién después intenta darle forma a algo que ya está armado.