Los bonos tienen fama de ser complicados. Y peor: de ser “aburridos”. En parte es culpa del nombre. En el día a día decimos “bonos”, pero en realidad estamos hablando de algo más general: instrumentos de deuda negociable. Un bono es, básicamente, un préstamo. Pero no cualquier préstamo. Es deuda que puede comprarse y venderse
Invertir a largo plazo es bastante simple. Hasta que te pasa algo. Se rompe la heladera. Te quedás sin trabajo. Tenés un gasto médico. Se te vence un alquiler y necesitás mudarte. Cosas normales de la vida, no tragedias. El problema no es el gasto en sí. El problema es cómo lo financiás. Si no
Rebalancear suena sofisticado. Estratégico. Profesional. Pero muchas veces no es eso. Muchas veces es solo una forma elegante de canalizar ansiedad. Tu cartera sube fuerte en una parte. Otra queda atrás. Empiezas a sentir que algo “no está equilibrado”. Y entonces aparece la palabra mágica: rebalanceo. Pero la pregunta no es cómo rebalancear. La pregunta
Invertir a largo plazo suena simple. En la práctica, no lo es tanto. No porque sea difícil de entender, sino porque lo que pasa en el medio casi nunca coincide con lo que uno imagina al empezar. Muchas personas arrancan a invertir pensando que, con el tiempo suficiente, los resultados son previsibles. Que los números
Core y satélites es uno de esos conceptos que muchos repiten, pocos entienden y casi nadie aplica bien. La mayoría de las carteras no falla por elegir un mal activo puntual. Falla porque todo pesa lo mismo. Una acción, un ETF, una “oportunidad”, una idea que escuchaste ayer. Todo entra al mismo nivel. Todo compite
Armar una cartera de inversión no es elegir acciones, ETFs o “buenas oportunidades”. Es decidir cómo vas a convivir con el riesgo durante años sin romper tu propia estrategia. El problema es que la mayoría empieza por el final. Primero elige activos, después intenta ordenarlos y, recién cuando algo sale mal, se pregunta si la
Invertir no es solo elegir qué comprar. Es, sobre todo, decidir qué tan incómodo estás dispuesto a sentirte sin cometer errores. El problema es que la mayoría de las personas cree conocer su perfil de riesgo, sin haberlo pensado realmente. Se definen como “conservadores” o “agresivos” por intuición, por una mala experiencia pasada o por
Diversificar es una de las palabras más repetidas en inversión. Y, al mismo tiempo, una de las más mal entendidas. Mucha gente cree que diversifica porque tiene varios activos, varios ETFs o muchas posiciones distintas. En la práctica, muchos de esos portfolios se mueven casi igual cuando el mercado se pone incómodo. Cambian los nombres,
Cuando alguien empieza a invertir, una de las primeras dudas que aparece no es qué comprar, sino cómo hacerlo. ¿Conviene invertir todo de una vez o entrar de a poco? ¿Es mejor poner el dinero ya o repartirlo en el tiempo para “reducir el riesgo”? Estas dos formas de invertir tienen nombre: lump sum (invertir