Acciones y bonos suelen presentarse como opuestos: unas serían “riesgosas”, los otros “seguros”. En la práctica, esa simplificación genera más confusión que claridad. Ambos pueden subir, ambos pueden caer y ambos pueden ser mal utilizados si no se entiende bien qué rol cumplen. Una acción y un bono no son lo mismo, ni prometen lo