Los bonos tienen fama de ser complicados. Y peor: de ser “aburridos”. En parte es culpa del nombre. En el día a día decimos “bonos”, pero en realidad estamos hablando de algo más general: instrumentos de deuda negociable. Un bono es, básicamente, un préstamo. Pero no cualquier préstamo. Es deuda que puede comprarse y venderse
Acciones y bonos suelen presentarse como opuestos: unas serían “riesgosas”, los otros “seguros”. En la práctica, esa simplificación genera más confusión que claridad. Ambos pueden subir, ambos pueden caer y ambos pueden ser mal utilizados si no se entiende bien qué rol cumplen. Una acción y un bono no son lo mismo, ni prometen lo